Chris Barlati
Ya es de dominio público: Sánchez (o quien mueve sus hilos) molesta porque España crece gracias al gas ruso y al comercio con China. La presidencia de Trump y la Unión Europea –en particular París y Berlín–, marionetas de las locuras sionistas y angloamericanas al servicio de sus respectivas grandes tecnológicas, deben poner freno a todo esto. Por eso se intenta presionar al gobierno socialista (cosa muy distinta a Sánchez) por todos los medios: desde la invasión de Ceuta hasta el recurso a terroristas y atentados de falsa bandera.
