di Chris Barlati
¿Cuán lejos están Tegucigalpa y Roma? Poco. Muy poco. Al fin y al cabo, ambas están vinculadas a Washington y Tel Aviv.
La existencia de un sistema internacional criminal —que opera en beneficio de unos pocos y en perjuicio de muchos, y que recientemente ha saltado a los medios por sus vínculos con las grandes tecnológicas y la extrema derecha— no sorprende a nuestros lectores, quienes tras la lectura de este reportaje obtendrán nuevas confirmaciones de lo que llevamos tiempo denunciando (en vano).
La historia que su autor está a punto de contarles es un escándalo de dimensiones bíblicas para América Latina y el Caribe, y que, casualmente, ha carecido de la atención que merecería, aunque —bien mirado— sea análogo a lo ocurrido en muchos otros países, no solo americanos (Argentina, El Salvador, Bolivia), sino también europeos (en especial España e Italia); y cuyos acontecimientos no auguran, en absoluto, nada bueno.
Mala tempora currunt, sed peiora parantur: espionajes, ciberataques, atentados, golpes de Estado, injerencias atlánticas y sionistas en los mecanismos institucionales, escándalos de 'corrupción' montados artificialmente por 'manos limpias' sionistas estadounidenses, falsificaciones sistemáticas de pruebas, persecución de disidentes, privatizaciones, narcotráfico.
Palabras, slogan, estrategias típicas de la injerencia atlántica: idénticas en el fondo, cambiantes en la forma, pero siempre reconocibles (al menos, para quien tenga ojos para ver).
HONDURAS GATE: ORÍGENES, DESARROLLO Y ESTADO ACTUAL DEL ESCÁNDALO
Las raíces judiciales y políticas
El escándalo conocido como Honduras Gate hunde sus raíces en acontecimientos judiciales y políticos que se remontan a algunos años atrás.
En marzo de 2024, el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández (JOH) fue condenado a 45 años de prisión por un tribunal de Nueva York por tráfico de drogas, tras haber aceptado sobornos del Cártel de Sinaloa.
El 30 de noviembre de 2025, a pesar de las denuncias de fraude por parte de la oposición, Nasry Asfura — 'heredero' político de Juan Orlando— ganó las elecciones presidenciales (confirmado el 24 de diciembre de 2025). Pocos días antes, el 24 de noviembre de 2025, el presidente Donald Trump concedió el indulto a JOH, quien regresó a Honduras.
El estallido del escándalo: la publicación de las filtraciones
El 29 de abril de 2026, el portal de investigación Hondurasgate.ch, en colaboración con los medios españoles Diario Red y Canal Red (fundados por el exvicepresidente del gobierno español Pablo Iglesias), publicó una investigación basada en una serie de archivos de audio intercambiados entre enero y abril de 2026 a través de aplicaciones cifradas como Signal, Telegram y WhatsApp. El contenido de las grabaciones es explosivo:
· Hernández habría declarado que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tuvo un papel clave en su liberación, con financiación proveniente de una junta de rabinos.
· Se ha revelado un plan para desestabilizar a los gobiernos progresistas de Gustavo Petro (Colombia) y Claudia Sheinbaum (México), mediante la creación de una unidad de desinformación financiada con 150.000 dólares.
· En otro audio se menciona incluso una contribución de 350.000 dólares por parte del presidente argentino Javier Milei, contribución que fue rápidamente desmentida desde Buenos Aires.
· Se escucha a Hernández dando instrucciones amenazadoras sobre la eventualidad de poder matar a quien fuera necesario.
La compleja batalla sobre la autenticidad de los audios
Desde los primeros días, la veracidad de las filtraciones ha estado en el centro de una feroz controversia. Los responsables de Hondurasgate publicaron un dossier técnico de 80 páginas explicando que utilizaron el software forense Phonexia Voice Inspector, declarando un grado de fiabilidad superior al 95%. Sin embargo, el 19 de mayo de 2026, la empresa checa Phonexia emitió una desmentida categórica, desvinculándose de cualquier colaboración directa —y planteando dudas sobre el uso correcto del programa (aunque los propios responsables del sitio de investigación habían declarado que únicamente lo habían utilizado como simples usuarios).
Entre los protagonistas involucrados, JOH calificó los audios de "FALSOS" y "una burda invención", invitando a compararlos con su voz real, mientras que el presidente del Congreso hondureño, Tomás Zambrano, negó la autenticidad hablando de un montaje en el que se aprecian acentos colombianos o nicaragüenses. Ni Asfura, ni Milei, ni Netanyahu han emitido declaraciones oficiales directas. Finalmente, a principios de junio de 2026, la organización sin ánimo de lucro Earshot, por encargo de Drop Site News, analizó tres audios concluyendo que eran probablemente auténticos y no generados por IA, aunque con un grado de certeza únicamente moderado debido a su baja calidad.
El ciberataque y las reacciones políticas
El 7 de mayo de 2026, el portal Hondurasgate sufrió un ciberataque masivo: 39.618 intentos de intrusión en 24 horas, procedentes principalmente de Estados Unidos (Los Ángeles, Washington, Dallas) e Israel (Tel Aviv, Jerusalén), y la redacción interpretó lo ocurrido como una evidencia de la veracidad de las revelaciones.
En el plano político, los presidentes de México y Colombia dieron crédito a las acusaciones, señalando al sistema de las derechas internacionales (es decir, al eje imperialista conservador - militar).
Peculiaridades de la cronología e hipótesis sobre las filtraciones
La cronología de los acontecimientos y las reacciones al caso muestran aspectos peculiares. Las desmentidas llegaron tarde y solo después de que el Honduras Gate hubiera dado la vuelta al planeta. El desmarque de Phonexia, aunque categórico, llegó dos semanas después de la publicación del dossier: un timing 'ligeramente' anómalo para una empresa de ese tipo (¿se habían olvidado de leer las últimas noticias internacionales? Puede ser). Todo esto ha alimentado la hipótesis —que también sostenemos— de que los audios podrían formar parte de un juego más grande, quizás una guerra en las altas esferas del poder hondureño e internacional (entre demócratas y conservadores), ya que la filtración anónima parece bien programada y dirigida precisamente a modo de mensaje contra los protagonistas de los mencionados audios (nada extraño, después de todo seguimos hablando de geopolítica, y no hay día en que no surjan espionajes y filtraciones).
Más allá de su autenticidad, las filtraciones han suscitado temores, confusiones y represalias. Las reacciones del gobierno hondureño, por lo demás, se alinean perfectamente con lo que ya lleva ocurriendo en el país desde hace muchos años, por no decir con lo que está a punto de materializarse incluso en otros lugares.
La situación actual en Honduras
Lo que ocurre en Honduras – conviene subrayarlo – no se reduce a la disputa sobre la autenticidad de los audios. La población, en gran parte, se opone al actual gobierno, elegido en medio de fuertes contradicciones y de un recuento de votos con mecanismos más que sospechosos, que algunos no dudan en calificar de "trampas" y "manipulaciones". Las protestas y manifestaciones agitan cada vez más las plazas, y el número de víctimas entre los manifestantes no muestra signos de disminuir. La crisis política interna se entrelaza así con una serie de escándalos internacionales, que involucran espionajes con programas militares, persecuciones de periodistas y un clima de gran tensión destinado a perdurar. El Congreso hondureño, como resultado de este polvorín, ha anunciado una pericia técnica independiente (encargada a laboratorios estadounidenses), cuyos resultados aún se esperan. En la situación actual, la autenticidad de los audios sigue siendo, por tanto, controvertida y no resuelta, a la espera de un veredicto oficial por parte de una entidad imparcial.
Conclusiones: ¿qué representa el Honduras Gate?
El silencio de la prensa internacional, la naturaleza específica de los ataques DDoS y de acceso por "fuerza bruta" sufridos —nada triviales ni atribuibles a grupos "hacker" comunes— y los desmentidos parciales de los protagonistas, llegados solo después de los fallidos ataques recién mencionados, dibujan un panorama interesante para el Honduras Gate. Todo esto no prueba ni la veracidad absoluta de los audios ni su falsedad, pero sugiere la existencia de un peligroso estado de espera, estudio y cautela, así como de preparación para la 'guerra' (por ejemplo, el resultado de las elecciones en Colombia). Se podría hipotizar legítimamente que esta filtración haya sido la "flecha en la puerta" que anunciaba en la Edad Media el inicio de la batalla, o una 'simple' respuesta a la secuencia de filtraciones que están caracterizando a gobiernos tanto progresistas como conservadores, así como a las potencias internacionales (China, Rusia, Iran, Estados Unidos, Israel).
En la historia del periodismo de investigación, por lo demás, las acusaciones de falsedad, las falsas acusaciones y las represalias han sido una constante (casi) protocolaria. Baste pensar en las filtraciones de Julian Assange en los albores de Wikileaks, o en las de Dilyana Gaytandzhieva (https://dilyana.bg/) sobre el tráfico de armas —también biológicas— que se adelantaron a cada escándalo y descubrimiento militar relacionado con el coronavirus. En ambos casos, los protagonistas fueron primero acusados de ser unos mentirosos, luego espías al servicio de potencias extranjeras, y finalmente reveladores de secretos de Estado.
Los audios del Honduras Gate, en nuestra opinión, representan una pequeña parte de un repertorio más amplio que involucra a diversos actores geopolíticos: entornos conservadores estadounidenses contrarios a las locuras sionistas de Trump (a su vez manipulado por Netanyahu), progresistas estadounidenses deseosos de volver a estar en auge, y actores internacionales como China, que vieron cómo se les escapaban acuerdos ya en buena parte estipulados con Honduras debido al brusco giro del gobierno.
Para ser sinceros, quien escribe considera que la validez de los audios no produciría ningún cambio significativo en el panorama de Centroamérica y Sudamérica y el Caribe.
Nada ha cambiado ni siquiera después de las terribles revelaciones de los Epstein Files y los ridículos desmentidos de los "dueños del mundo", a pesar de los correos electrónicos en los que pedían participar en las fiestas del pedófilo judío (Elon Musk, Donald Trump et similia están más en forma que nunca). Después de todo, si las Big Tech gobiernan el mundo y han apuntado explícitamente a América Latina, ¿acaso podrían desmentirse a sí mismas? Y, aunque quisieran, ¿de qué serviría? Ya que gozan de la máxima impunidad y del poder absoluto, poseyendo de hecho —tecnológicamente hablando— inteligencia, tribunales, finanzas y ejército.
La hipotética revelación en las filtraciones del Honduras Gate de los intentos de organizar estrategias de la tensión y golpes de Estado —con declaraciones de exponentes militares dispuestos a asesinar a una serie de 'enemigos' que llevan tiempo en la lista negra de la muerte, para luego echar la culpa a los "comunistas" de posibles disturbios— no debería sorprender, teniendo en cuenta los precedentes de la Operación Cóndor en América Latina y la actual criminalización de Ernesto Guevara de la Serna y de las correspondientes revoluciones socialistas.
La manipulación de la historia y la glorificación del nazifascismo se están llevando a cabo también en Europa, especialmente en Italia, epicentro de la locura sionista y estadounidense, donde los espionajes militares, los "suicidios" de Estado de agentes de las fuerzas de seguridad y las guerras entre facciones de los servicios secretos se han normalizado ya. A ello debemos añadir que los ciberataques recibidos por el sitio Honduras Gate —así como evidenciado por los propios administradores— no se han limitado a un momento específico. Dichos ataques han alcanzado cifras mucho más elevadas y se han prolongado en el tiempo, ya que —al parecer— tenían como objetivo estudiar las debilidades del sitio y, por tanto, preparar una infiltración o dañar, posiblemente, a quienes hubieran tenido acceso al mismo (una prueba de estrés, en pocas palabras, con el fin de identificar vulnerabilidades para explotarlas con ataques más sofisticados y "personalizados").
En definitiva, los "tejemanejes" típicos de la política de guerra no son precisamente una novedad. Teniendo en cuenta los precedentes históricos, la actual situación de inestabilidad en la que se encuentra el Estado de Honduras puede leerse como parte de un juego de ida y vuelta que encierra muchas otras sorpresas. Entre ellas, mencionamos un testimonio exclusivo de una fuente que confirmará —si no la veracidad de los audios, que dejamos a los expertos— al menos el contenido y las estrategias puestas en marcha, en funcionamiento desde hace unos veinte años, así como la comunidad de intereses entre la inacción del actual gobierno de derecha y la codicia de poder de los grupos narco que extorsionan y asesinan a campesinos.
Pasamos, pues, a la entrevista con la politóloga Valeria Duarte, autora de Diario-Red, que fue la primera en poder acceder a las filtraciones de Honduras Gate, dando así fin a nuestro primer episodio.
ENTREVISTA A VALERIA DUARTE
¿Qué está sucediendo ahora en Honduras? ¿Por qué Honduras es precisamente el objeto de estas filtraciones y de estos supuestos planes de rediseño de toda América Latina y el Caribe?
«Hay que contextualizar un poco que es Hondura, que significa para América Latina y el Caribe. Probablemente, es uno de los países al que no se le presta mucha atención, pero tiene una carga política, estratégica y simbólica muy importante en la región. Honduras es el país que tiene la base militar estadounidense más grande de América Latina y el Caribe; opera desde los años 80 con fuerzas estadounidenses y es una zona estratégica de control para los estadounidenses. Siempre ha habido grados de violencia, ha tenido procesos políticos muy críticos, y ha mejorado su zona económica, política y social con los gobiernos de izquierda, como fue el caso del presidente Manuel Zelaya.
Ya en la historia más reciente, yo creo que esto que está pasando ahora con el caso "Honduras Gate" en Honduras se sitúa en 2009 con el golpe de Estado que se le da a Manuel Zelaya, que es el inicio de los golpes de Estado en la región. Desde ahí ha aumentado la desconfianza hacia las instituciones políticas dentro de Honduras y demás. En las últimas elecciones de 2025 hubo muchos cuestionamientos sobre el proceso electoral, sobre todo por la interferencia explícita de Estados Unidos.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ha llamado a votar por su candidato, y ya con una especie de condición: si no ganaba el candidato que ellos estaban apoyando, no iban a contar con los apoyos necesarios de préstamos y otras cuestiones económicas».
¿Qué sucedió de relevante durante las últimas elecciones?
«El proceso electoral se vio manchado por irregularidades, porque las actas nunca terminaban de ser contadas. La diferencia de votos entre el primero y el segundo turno era muy grande; hubo una campaña sucia muy fuerte hacia la izquierda bajo la estigmatización del comunismo, el terrorismo, el narcotráfico, etcétera. Actualmente, después de ese proceso electoral que fue bastante cuestionado, gana Nasry Asfura, el candidato de Donald Trump, y comienza el proceso de neoliberalización. Ya se está privatizando la salud, probablemente se privatice la educación; ha habido muchos acercamientos de manera muy rápida con Estados Unidos e Israel. Y ahora el Parlamento ha aprobado la salida de los militares a las calles para promover, entre comillas, el orden y control.
La doctrina del terror que se describía en el Honduras Gate se está cumpliendo, y también los vínculos de sobornos y relaciones clientelares entre autoridades del orden electoral, judicial, legislativo y ejecutivo que también se describían. Entonces, existe como cierto temor en la población por lo que está pasando en el País. Hay medidas de presión y coerción muy graves, y también mucha desconfianza en las instituciones políticas».
¿Cuál fue el momento exacto en que Honduras cruzó el umbral del declive democrático y se supo que ya no habría vuelta atrás durante el actual gobierno?
«Fue cuando empezaron a hacer los juicios políticos. Quitaron al fiscal, a la presidenta del tribunal de justicia, los sucesos políticos contra Marlon Ochoa; entonces empezaron un proceso de persecución política. Y eso fue hace un mes y medio (*dos)».
Aparte del ataque informático, ¿has tenido más repercusiones? Por ejemplo, ¿a nivel legal, amenazas...?
«No, no ha habido amenazas de ningún tipo, ni juicios legales, ni absolutamente nada en concreto».
Menos mal.
«Lo único que ha sufrido un ataque ha sido la página de Honduras Gate, que hasta el momento ha tenido como 80 mil intentos de ataques».
¿Tienes o has tenido miedo?
«No».
¿Cuál sería una solución inmediata y eficaz para poder actuar, dentro de lo posible, contra esta deriva?
«Yo creo que lo que está pasando en América Latina es bastante interesante. En países como Bolivia, Ecuador, Argentina, Chile existen en este momento grandes actos de movilización social y protesta en contra de esos grupos oligárquicos que están buscando condicionar las economías en beneficio de los pocos, y no de los muchos. Entonces, lo único que pueda contrarrestar estos pequeños nichos de poder es —sí, probablemente suena muy utópico— pero es la organización social y la insurrección popular».
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