Chris Barlati
El 28 de julio de 2026, en un artículo publicado en el blog Sa Defenza, su autor lanzó una alerta que entonces podía parecer prematura o alarmista. Escribía: "En un contexto de creciente tensión entre Estados Unidos y China, la comunidad china en España corre el riesgo de convertirse en un objetivo colateral de una guerra mediática y política que no ha buscado y que no merece". Señalaba, además, la existencia de malware diseñado para atacar específicamente a usuarios chinos en el extranjero, como el caso "Keenadu", y denunciaba el peligro de una ola de sospechas y acusaciones infundadas contra ciudadanos chinos residentes en Europa.
Hoy, más de un mes después, mi análisis se ha revelado profético.
Las acusaciones de espionaje contra China se han multiplicado: desde los presuntos misiles vendidos a Irán vía Hong Kong, hasta el fantasmagórico riesgo de espionaje desde la fábrica de coches eléctricos en Ferrol, pasando por el informe de la inteligencia estadounidense que define a Pekín como la principal amenaza para su orden y estabilidad globales.
Los medios españoles e italianos de derechas han convertido a China en el enemigo de turno, mientras que el CNI, el mismo servicio secreto que ha fracasado (o traicionado?) en Pegasus, en Ceuta y en la publicación de los planos de Moncloa, se ha sumado al coro lanzando alarmas, poco creíbles, sobre el presunto accionar de hackers rusos y chinos.
La maquinaria mediática occidental, movida por las locuras de Donald Trump, cada vez más demenciado y ajeno a toda realidad, ha puesto en marcha su guion preferido: construir un enemigo, inflar amenazas inexistentes, deslegitimar a los gobiernos que buscan un diálogo independiente y preparar a la opinión pública para una nueva escalada bélica. Esta cronología demuestra que la cortina de humo anticchina ha sido construida ad arte, y que las verdaderas amenazas para España son otras.
Fuente: https://sadefenza.blogspot.com/2026/07/blog-post.html
18 de marzo de 2025 – El informe de EE.UU. que sienta las bases de la persecución
Es el 18 de marzo de 2026 cuando la Oficina del Director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos (ODNI, por sus siglas en inglés) presenta ante el Senado el "2026 Annual Threat Assessment", un documento destinado a marcar un punto de inflexión en la narrativa occidental. El informe, expuesto en audiencia por la Directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, adopta una terminología precisa y quirúrgica: China es definida como el "principal competidor geopolítico" (main geopolitical competitor) y el "competidor estratégico más capaz" (most capable strategic competitor), situada como el desafío más insidioso y duradero para la influencia y los intereses estadounidenses, especialmente en sectores cruciales como la inteligencia artificial, donde Pekín aspira a convertirse en líder mundial para 2030. Rusia, en cambio, es designada como la "principal amenaza militar" (main military threat), una distinción que revela la esencia de la estrategia estadounidense: mientras Moscú representa el peligro inmediato y tradicional, Pekín encarna la competencia sistémica a largo plazo.
El documento enumera las capacidades militares de Pekín —misiles hipersónicos, aviones furtivos, submarinos avanzados— y subraya que la competencia tecnológica en los ámbitos de la inteligencia artificial y la computación cuántica está configurando un nuevo equilibrio de poder. Gabbard declaró: "The IC assesses that China is the most capable competitor in the field of artificial intelligence" — "La comunidad de inteligencia evalúa que China es el competidor más capaz en el campo de la inteligencia artificial".
Asimismo, afirmó: "The intelligence community assesses that Russia, China, North Korea, Iran, and Pakistan have been researching and developing an array of novel, advanced, or traditional missile delivery systems, with nuclear and conventional payloads, that put our homeland within range" — "La comunidad de inteligencia evalúa que Rusia, China, Corea del Norte, Irán y Pakistán han estado investigando y desarrollando una serie de sistemas de lanzamiento de misiles nuevos, avanzados o tradicionales, con cargas nucleares y convencionales, que pueden alcanzar nuestro territorio nacional".
Sin embargo, se trata de una evaluación unilateral que refleja la posición estratégica de Washington, no una verdad objetiva. China, por su parte, siempre ha defendido una política de desarrollo pacífico, y sus capacidades militares son declaradamente defensivas, no ofensivas. El propio informe admite que Pekín se muestra más cautelosa que otros actores, una concesión que hace aún más estridente la decisión de calificarla como el "competidor estratégico más capaz". El informe subraya además que China es el actor más activo en el dominio cibernético, mientras que Rusia, Irán y Corea del Norte utilizan ataques informáticos para labores de inteligencia, sabotaje y financiación. ¿Por qué entonces calificar a Pekín como el "competidor estratégico más capaz", cuando el propio informe la define más cautelosa que otros actores? Porque Estados Unidos necesita un enemigo para justificar su presupuesto militar y su hegemonía global. Esta distinción —China como competidor a largo plazo, Rusia como amenaza militar inmediata— representa la primera piedra de una campaña propagandística que, como veremos, se articulará en los meses sucesivos."
Fuentes: https://www.odni.gov/12654/2026-annual-threat-assessment-of-the-u-s-intelligence-community/ ; https://www.odni.gov/12676/dni-gabbard-opening-statement-as-delivered-to-hpsci-on-2026-annual-threat-assessment-of-the-u-s-intelligence-community/
11 de julio de 2026 – El CNI lanza la alarma hacker
El 11 de julio de 2026, El Español publica un informe del Centro Criptológico Nacional (CCN), el brazo técnico del CNI, que suena como una alarma: España sería el tercer país del mundo más atacado por hackers rusos y chinos, solo por detrás de Ucrania e Israel. El documento, titulado "Ciberamenazas y Tendencias 2025", afirma que España ha "escalado inesperadamente hasta ocupar el tercer puesto entre los países más afectados por actividades hacktivistas". Según el informe, la Administración pública española ha sido el principal objetivo, concentrando el 36,19% de los ataques, seguida de las infraestructuras críticas (23,7%) y las empresas (18,12%).
Pero el informe presenta contradicciones no menores. Si se mira con atención, el propio documento admite que se trata de actividades "atribuidas", no probadas, y que las evidencias son indiciarias, no concluyentes. Un informe de (dis)inteligencia que difunde datos que, por definición, no reflejan ninguna realidad contrastada, suscita más de una duda sobre su propia naturaleza. El informe atribuye el ascenso de España al aumento de los ataques contra miembros de la OTAN y países que apoyan a Ucrania, e identifica amenazas de alta sofisticación asociadas a Rusia y China, cuyas operaciones –según el CCN– no se limitan al robo de información, sino que buscan acceder a las infraestructuras para causar interrupciones o daños físicos en caso de conflicto.
El CNI, que ha acumulado una serie de sonoros fallos y fracasos que han minado su credibilidad –como también hemos señalado– omite, sin embargo, hablar de las infiltraciones de sus agentes vinculados a la extrema derecha en grupos de menores rusos, de las continuas filtraciones de datos que afectan al presidente Sánchez y a la seguridad nacional, de las fugas de información confidencial de fiscalías, comisarías y del propio CNI hacia periódicos de la extrema derecha y con intereses en las empresas tecnológicas de armas (y de la política de la guerra), y de la incongruencia de muchas de sus afirmaciones.
Entre ellos se encuentra el caso Pegasus, el espionaje contra Sánchez y los independentistas catalanes, en el que Amnistía Internacional denuncia que la Fiscalía General del Estado lleva seis años obstaculizando las investigaciones sobre el espionaje ilegal perpetrado por el CNI a periodistas y profesionales catalanes. Esta dilación perpetúa la inmunidad de la que gozan las empresas israelíes vinculadas al Mossad y a la mismísima entidad genocida de Israel. Todo ello, mientras se omite lo ocurrido en Ceuta, con la frontera desbordada por decenas de miles de personas en pocas horas.
Sin embargo, aunque Marruecos, Estados Unidos, Reino Unido, Francia e Israel son los países que desde siempre amenazan a España –a los que se suma hoy también el ignoble gobierno de Giorgia Meloni, declaradamente fascista–, mientras el CNI acusa a China de espionaje, sus propios sitios web presentan inexplicablemente vulnerabilidades que podrían ser fácilmente explotadas por potencias extranjeras. La pregunta, a este punto, surge espontánea: ¿se trata de ingenuidad, incompetencia, o de un deliberado favoritismo hacia una agenda externa en detrimento de la soberanía nacional?
La sospecha de que el CNI está infiltrado por intereses atlantistas y sionistas no es ciertamente nueva. Y esta enésima alarma hacker, en plena crisis diplomática entre Sánchez y Trump, parece confirmar un temor: el servicio secreto español podría no querer proteger a España, sino, al contrario, hacer el juego a Washington y a Israel.
Fuentes: https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/noticias/noticia/articulo/amnistia-internacional-denuncia-como-la-fiscalia-general-del-estado-lleva-seis-anos-obstaculizando-las-investigaciones-sobre-el-espionaje-de-pegasus-en-espana/ ; https://sadefenza.blogspot.com/2026/08/la-hipocresia-digital-de-la-informacion.html
31 de julio de 2026 – Sánchez comparado con la URSS
Fuente: https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2026-08-21/sanchez-estrategia-caos-articulo-benegas/
21 de agosto de 2026 – La crisis energética española
A partir del 21 de agosto de 2026, diversos medios de comunicación publican artículos sobre la creciente crisis energética que sacude España, un fenómeno que está llevando al límite el sistema eléctrico del país. Los técnicos de Red Eléctrica, ante el temor de un nuevo colapso como el del 28 de abril de 2025, han comenzado a desobedecer las directrices de sus superiores y a adoptar medidas drásticas para evitar otro apagón. Las constantes oscilaciones de la generación renovable, los precios de la energía por las nubes y el riesgo recurrente de interrupciones se están convirtiendo en la nueva normalidad del sistema eléctrico español.
Los datos hablan claro: en poco más de un mes, Red Eléctrica ha activado en cinco ocasiones el Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD), un mecanismo que obliga a las grandes industrias a detener la producción para estabilizar la red. El 11 de agosto, el operador movilizó 943 MW de potencia durante una hora y media, con un coste de unos 300.000 euros a cargo de los consumidores. El 20 de agosto, el sistema volvió a oscilar, con una reducción no prevista de la producción fotovoltaica y un desplome de la hidroeléctrica.
La dependencia del gas, la mala planificación y el impacto de las tensiones en Oriente Medio promovidas por Trump han exacerbado la crisis.
Las tecnologías chinas —paneles solares avanzados, baterías de almacenamiento a gran escala, redes inteligentes para gestionar la demanda— podrían ofrecer soluciones concretas a estos problemas. China es líder mundial en la producción de paneles fotovoltaicos y baterías de litio, y sus empresas ya han demostrado ser capaces de proporcionar soluciones eficientes y de bajo coste en todo el mundo. Pero Occidente, por razones de proteccionismo y por una narrativa política que pinta a Pekín como una amenaza, rechaza sistemáticamente colaborar con el gigante asiático. En lugar de aprovechar la oportunidad de una alianza tecnológica que podría reducir los costes y mejorar la seguridad energética, se prefiere demonizar a China.
La paradoja es evidente: se temen los apagones y la dependencia del gas, pero se rechaza la ayuda de quienes podrían prevenir ambos.
Mientras el CNI lanza alarmas sobre supuestos hackers chinos, el sistema eléctrico español tambalea por problemas endémicos de planificación, sin olvidar los posibles ataques por parte de Estados Unidos con armas capaces de provocar apagones, como las utilizadas en Venezuela.
La cortina de humo anti-china funciona: se achaca a Pekín la culpa de todo, mientras se oculta la incapacidad para gestionar la transición energética y garantizar un futuro sostenible.
Fuentes: https://www.europapress.es/otr-press/firmas/carmentomas/noticia-carmen-tomas-industria-otra-vez-rescate-20260823080034.html#1 ; https://elperiodicodelaenergia.com/red-electrica-vuelve-a-parar-la-industria-por-quinta-vez-en-un-mes-esta-vez-ha-sido-a-las-18-00-y-ha-pagado-mas-caro-que-el-precio-del-mercado/
The Objective denuncia que un contrato público para la rehabilitación energética del edificio anexo IV y la mejora de la climatización del edificio Vicepresidencia ha hecho públicos, en las 861 páginas del pliego, los planos y la distribución interior del complejo de Moncloa, incluido el edificio que alberga la oficina del ministro Félix Bolaños. Las imágenes incluyen vistas aéreas de todo el complejo presidencial, con detalles que, según fuentes anónimas consultadas por el periódico —expertos en seguridad no identificados—, han calificado como "un error monumental" desde el punto de vista de la seguridad. La propia publicación de esta noticia, sin embargo, no contribuye a reparar la brecha, sino que la agrava: al difundir ampliamente los detalles de la vulnerabilidad, se convierte en un factor de riesgo adicional, exponiendo aún más la seguridad de Moncloa y contradiciendo cualquier pretensión de proteger los intereses nacionales.
Esta acción, que carece de sentido desde una perspectiva de seguridad operativa, parece responder más a una lógica de desgaste político que a una genuina preocupación por la integridad del Estado.
La información filtrada, al ser amplificada por el medio, no solo convierte un error administrativo en un problema de seguridad pública, sino que también alimenta un clima de desconfianza y sugestión, vinculando implícitamente la vulnerabilidad interna con amenazas externas, sin que existan pruebas de ello. De este modo, el periódico, lejos de ejercer una función de control, se convierte en un actor que profundiza el problema que denuncia.
China, en este asunto, no tiene nada que ver. Es un error interno. Sin embargo, la pieza crea un clima de sospecha en el que el lector se ve llevado a preguntarse: "¿Y si se aprovecharan estas fisuras?". Es un mecanismo de sugestión: se denuncia una debilidad interna, y se la vincula implícitamente con la amenaza externa, aunque no haya pruebas. Expertos en seguridad consultados por el periódico sugieren que los planos podrían ser usados para colocar micrófonos ocultos, una tecnología que, en realidad, es considerada obsoleta por los propios servicios de inteligencia, que hoy centran sus esfuerzos en ciberataques, interceptación de comunicaciones digitales y software espía como el caso Pegasus (otra contradicción evidente de los 'expertos' en intelligence).
Mientras el CNI lanza alarmas sobre presuntos hackers chinos y rusos, el gobierno español, o sus traidores, publica sin darse cuenta los planos del complejo presidencial. El mecanismo de sugestión funciona: se denuncia una debilidad interna, y se la vincula implícitamente con la amenaza externa, aunque no haya pruebas. Pero la realidad es que el verdadero peligro para la seguridad española es la negligencia administrativa, la ineficiencia del CNI y la subordinación a potencias extranjeras.
27 agosto 2026 - EE.UU. acusa a China de ciberataques, pero las pruebas son solo sus afirmaciones" Crítico e incisivo
El South China Morning Post (SCMP), en un artículo de Mark Magnier publicado el 27 de agosto de 2026, se hace eco de las acusaciones formuladas por el Departamento de Justicia y el FBI, que aseguran haber incautado dos plataformas de hacking chinas, conocidas como "QTFY". Según las autoridades estadounidenses, estas plataformas, operadas por la empresa china Nanjing Xinjiuwei Network Technology Co., atacaban infraestructuras críticas de Estados Unidos, incluyendo la NASA, la Reserva Federal y el Senado.
De acuerdo con la versión oficial de Washington, el grupo QTFY ofrecía servicios de hacking a cambio de una tarifa a clientes como el Ministerio de Seguridad del Estado de China y el Ejército Popular de Liberación. El fiscal general Todd Blanche declaró que "los hackers maliciosos patrocinados por Estados que atacan las infraestructuras críticas de Estados Unidos serán detenidos y enjuiciados".
La embajada china en Washington negó las acusaciones y afirmó que el gobierno chino se opone y combate todas las formas de ciberataques, instando a Estados Unidos a dejar de utilizar la ciberseguridad para difamar a China.
Otras víctimas de estas supuestas operaciones incluyeron, siempre según las fuentes estadounidenses, el Departamento de Energía, el Departamento de Justicia, hospitales, proveedores de telecomunicaciones, compañías eléctricas, instituciones financieras y contratistas de defensa.
30 agosto 2026 - Ciberataque en Filipinas: un aviso (o amenaza?) para España
El 30 de agosto de 2026, la empresa de ciberseguridad Hunt.io hizo pública una investigación sobre un ataque informático contra un organismo de investigación nuclear y una empresa de ingeniería naval de Filipinas. Según el informe, el atacante habría utilizado fallos de seguridad en programas informáticos comunes (ownCloud y WordPress), algunas de ellas conocidas desde hace años.
Las contradicciones del caso:
1. Filipinas, ¿un actor nuclear? El hecho de que Filipinas tenga un organismo de investigación nuclear, sin ser una potencia atómica declarada, es llamativo. El ataque no buscaba armas, sino información sobre reactores de investigación y personal. Esto no es un ataque militar, sino espionaje industrial.
2. Vulnerabilidades antiguas y sistemas obsoletos. El atacante utilizó fallos de seguridad que se conocían desde hacía dos años (2023 y 2024). Si los sistemas filipinos estuvieran actualizados, el ataque no habría tenido éxito. Además, el atacante dejó su propio servidor de ataque a la vista en Ámsterdam (base de la 'inteligencia' Europa), una torpeza que no encaja con un espía profesional.
3. ¿China? Solo por el idioma. La única prueba para culpar a China es que el atacante usase el chino en algunos archivos. No hay pruebas técnicas que vinculen el ataque con un servicio secreto concreto. La propia Hunt.io admite que no puede atribuirlo a un grupo específico.
4. Conexión con España. El artículo advierte que los fallos de seguridad usados en Filipinas son comunes en todo el mundo y que podrían afectar también a sistemas españoles. El Centro Criptológico Nacional (CCN-CERT) mantiene el nivel de alerta alto en España, centrado en la protección de infraestructuras críticas.
El artículo termina con una advertencia: "el próximo 11 de septiembre empezará con un clic". Es un ejemplo claro de cómo se crea miedo con amenazas digitales, aunque muchas veces las pruebas sean débiles.
Este tipo de operaciones, con atribuciones dudosas y sistemas obsoletos, encaja perfectamente en lo que el autor de Sa Defenza ya denunció: se culpa a un enemigo exterior (China) para tapar la incompetencia interna, como la falta de actualizaciones de seguridad. Es el mismo mecanismo de las false flags: se crea una amenaza externa para ocultar problemas propios.
Fuente: https://www.moncloa.com/2026/08/30/ciberespionaje-chino-filipinas-owncloud-3423130/
30 de agosto 2026 - Ciberespionaje contra Myanmar: atribución dudosa y falta de pruebas
El 30 de agosto de 2026, el boletín de malware de Security Affairs publica una alerta sobre la "Operación QUICSILVER", un supuesto ciberataque contra diplomáticos de Myanmar utilizando un backdoor en Go distribuido en archivos VHD, atribuido a un actor con presuntos lazos chinos. Sin embargo, el propio artículo admite que el dato duro es escaso, que no hay un informe técnico completo y que la atribución sigue sin verificación técnica independiente, lo que convierte el titular en una acusación sin fundamento sólido.
Contradicciones principales del caso:
1. Falta de pruebas técnicas: El artículo reconoce que "el dato duro es escaso" y que solo hay una mención en un boletín recopilatorio, no un informe detallado. La atribución a China es una hipótesis, no un hecho probado.
2. Atribución por asociación, no por evidencia: Se asume que es chino porque el uso de Go y archivos VHD "está documentado en campañas atribuidas a actores chinos", pero en este caso no hay confirmación. El texto menciona que podría tratarse de APT31 o APT40, pero admite que "la atribución sin respaldo técnico cruzado es solo una hipótesis".
3. Conexión forzada con España: El artículo menciona que el CNI y el CCN-CERT "evalúan" la infraestructura, pero no hay evidencia de que esta operación afecte a intereses españoles. Parece un intento de conectar una amenaza lejana con la seguridad nacional para justificar el interés por el caso.
4. Titular que contradice el contenido: El titular da por seguro que es "Ciberespionaje China Myanmar", pero el texto admite que un boletín recopilatorio "no basta para acusar a un Estado". Es un ejemplo clásico de cómo se crea una narrativa de miedo sin pruebas.
Análisis y opinión sobre el alarmismo y la voluntad de acusar a China
Este caso es un ejemplo perfecto del alarmismo y la voluntad de acusar siempre a China por parte de ciertos sectores de la ciberseguridad y los medios de comunicación, a pesar de que las relaciones entre España y China son óptimas y no existen evidencias de amenazas reales. La operación QUICSILVER es presentada como un ataque chino, pero la falta de pruebas técnicas, la atribución basada en suposiciones y la conexión forzada con España reflejan el mismo patrón de false flags denunciado en el artículo de Sa Defenza: se culpa a un enemigo exterior (China) para desviar la atención de los problemas internos (sistemas obsoletos, falta de actualizaciones) y para crear una narrativa de miedo que justifique el gasto en ciberseguridad y la vigilancia.
Mientras las relaciones diplomáticas y comerciales entre España y China son excelentes, estos informes de ciberseguridad, a menudo sin base técnica sólida, contribuyen a crear una imagen de China como amenaza que no se corresponde con la realidad. La comunidad de ciberseguridad, en lugar de centrarse en vulnerabilidades reales y en la cooperación internacional, parece empeñada en señalar a China como el enemigo constante, alimentando una cortina de humo que beneficia a la industria de la seguridad y a la narrativa atlantista, pero que perjudica el entendimiento y la cooperación entre países.
Conclusión: La operación QUICSILVER es un ejemplo de cómo el alarmismo y la atribución dudosa se utilizan para crear una amenaza señalando a China sin pruebas.
Fuente: https://www.moncloa.com/2026/08/30/operacion-quicsilver-ciberespionaje-china-myanmar-3423514/
Conclusión: la verdad está del lado de China
Esta cronología de un mes no es casualidad: es la prueba de una campaña orquestada contra China, una cortina de humo que esconde intereses muy concretos. Los mismos actores —medios de comunicación, agencias de inteligencia y sectores políticos subordinados a Israel y Estados Unidos— que han inventado amenazas y difundido falsas banderas (false flags), como ya denunció el autor de Sa Defenza, repiten el patrón: fabrican un enemigo externo para desviar la atención de sus propias miserias y para justificar el robo de fondos públicos bajo el pretexto de la "seguridad nacional".
Esta campaña sirve a múltiples propósitos: justificar la carrera armamentística de Estados Unidos y de la sección de inteligencia política traidora de España, esclava de Tel Aviv, Reino Unido y de la Casa Blanca; deslegitimar a los gobiernos europeos que buscan un diálogo independiente; distraer a la opinión pública de las verdaderas amenazas para España (Marruecos, crisis energética, ineficiencia del CNI); y preparar el terreno para una nueva escalada bélica contra Irán.
China no es un enemigo. Es un socio comercial, un inversor, un actor responsable en la escena internacional. Sus tecnologías podrían ayudar a España a superar sus debilidades estructurales. Pero la agenda atlantista, la propaganda mediática y la subordinación a intereses extranjeros impiden ver la realidad.
El verdadero peligro para España no es Pekín, sino quienes utilizan a China como un espantajo para servir a intereses externos y ocultar sus propias responsabilidades. El CNI, los medios filoatlantistas y los políticos vendidos a Washington y Tel Aviv reman contra los intereses nacionales, alineando a Madrid con las directrices de Trump y Netanyahu, mientras España sigue mirando hacia Occidente, donde lo único que encuentra es la guerra. La paz y la prosperidad de España no se construyen con mentiras y enemigos inventados, sino con diálogo, cooperación y una política exterior inteligente y multipolar.
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